Ensamblajes. Revista de Antropología Predoctoral Vol 3(1), Junio, 2026, ISSN-e: 3045-6622, https://doi.org/10.71405/ensamblajes/2026/v3.1.58
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Ensamblajes. Revista de Antropología Predoctoral Vol 3(1)

Junio, 2026

ISSN-e: 3045-6622

https://doi.org/10.71405/ensamblajes/2026/v3.1.58

Recibido: 28/03/2026, Admitido: 06/06/2026, Publicado: 25/06/2026

Estructuras mitémicas en los mitos de creación chinos: cosmogonía, antropogonía e interacción interétnica

Mythemic Structures in Chinese Creation Myths: Cosmogony, Anthropogony and Inter-Ethnic Interaction

Alba Medina García

Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, Las Palmas, España

alba.medina111@alu.ulpgc.es

https://orcid.org/0009-0004-9392-4313

Resumen

Este ensayo analiza las estructuras mitémicas presentes en los mitos de creación del universo y del ser humano de tres grupos étnicos de la República Popular China: los Lahu, los Wa y los Han. A partir de la identificación de mitemas compartidos (la separación del cielo y la tierra, la dualidad divina y la creación humana por acción divina), se argumenta que sus similitudes reflejan dinámicas históricas de difusión cultural e interacción interétnica de larga duración en la provincia de Yunnan y el sur de China. La metodología adoptada es comparativa y descriptiva, apoyada en bibliografía especializada en mitología china y antropología cultural. Los resultados revelan un sustrato mítico común que trasciende las fronteras étnicas y funciona como eje de cohesión entre comunidades diversas, al tiempo que permite a cada grupo reafirmar su identidad mediante la resignificación de elementos compartidos.

Palabras clave: mitemas, mitos de creación, grupos étnicos chinos, difusión cultural, interacción interétnica

Abstract

This essay analyzes the mythemic structures present in the creation myths of the universe and humankind belonging to three ethnic groups of the People's Republic of China: the Lahu, the Wa, and the Han. By identifying shared mythemes (the separation of heaven and earth, divine duality, and the divine creation of human beings), it is argued that their similarities reflect historical dynamics of cultural diffusion and long-term inter-ethnic interaction in Yunnan Province and southern China. The methodology is comparative and descriptive, supported by specialized bibliography on Chinese mythology and cultural anthropology. The findings reveal a common mythic substrate that transcends ethnic boundaries and functions as an axis of symbolic cohesion among diverse communities, while allowing each group to reaffirm its identity through the resignificance of shared elements.

Keywords: mythemes, creation myths, Chinese ethnic groups, cultural diffusionism, inter-ethnic interaction

Introducción

La mitología constituye uno de los ejes vertebradores de la identidad colectiva de cualquier comunidad humana. Los mitos de creación, en especial, no son simples relatos que explican el origen del mundo. En cambio, son dispositivos simbólicos mediante los que una comunidad declara su papel en el cosmos, justifica su estructura social y traza las fronteras de su identidad frente a los «otros». En el caso de la República Popular China (en adelante, RPC), esta función identitaria adquiere una complejidad particular dada la coexistencia de cincuenta y seis grupos étnicos reconocidos oficialmente (Fei, 2017), cada uno portador de su propia tradición mítica.

Este ensayo, realizado a partir del Trabajo de Fin de Grado titulado Inter-Ethnic Relationships in China: Influences and Approaches (Medina García, 2022), se propone analizar las estructuras mitémicas¹, presentes en los mitos de creación de tres de estos grupos étnicos (Lahu, Wa y Han) con el objetivo de identificar los mitemas compartidos que revelan dinámicas históricas de difusión cultural e interacción interétnica. Se entiende aquí por «estructura mitémica» al conjunto de mitemas recurrentes que organizan narrativamente un corpus mítico, así como las relaciones de equivalencia y transformación que establecen entre sí en tradiciones distintas (Durand, 1979).

La hipótesis central es que las convergencias estructurales que se observan en estos relatos son el resultado de contactos interétnicos de larga duración: intercambios comerciales, migraciones, convivencia territorial y relaciones de poder asimétricas entre grupos mayoritarios y minoritarios. Este enfoque, inscrito en la tradición del difusionismo cultural revisado, permite superar tanto el esencialismo étnico, que trata las culturas como entidades cerradas e impermeables, como el universalismo cognitivo que hace innecesaria la explicación histórica.

La metodología adoptada es comparativa y descriptiva. El análisis se organiza en dos bloques: los mitos cosmogónicos (origen del universo) y los mitos antropogónicos (origen del ser humano), precedidos de un marco teórico y seguidos de unas conclusiones.

Marco teórico

El punto de partida conceptual del análisis es la distinción entre los conceptos de mito, mitología y mitema. El concepto de mito puede entenderse, siguiendo a García (2004, citado en Pérez de Amézaga Torres, 2021, p. 45), como un relato tradicional que refiere los actos memorables de personajes extraordinarios en un tiempo prestigioso y distante, arraigado en el imaginario colectivo de una comunidad. La mitología, en tanto conglomerado de mitos de una cultura, desempeña funciones de legitimación identitaria, regulación social y mediación simbólica con la realidad. Como señala Girard (2010, p. 123, citado en Zeiher, 2019), los mitos se manifiestan de formas diversas en la cultura humana, y se vinculan constitutivamente con la religión. El mitema, por su parte, remite a los símbolos constantes y puntuales que se intercambian con otros entre distintas tradiciones culturales (Pérez de Amézaga Torres, 2021, p. 45): son los elementos que aparecen recurrentemente en la mitología de culturas diferentes, aunque explicados y articulados de maneras distintas.

El difusionismo cultural, que supone la segunda coordenada teórica del artículo, surge a finales del siglo XX como alternativa explicativa al evolucionismo unilineal. Frente a la idea de que culturas distintas desarrollan de forma independiente y paralela soluciones similares a los mismos problemas², el difusionismo sostiene que el préstamo y el intercambio de elementos culturales entre grupos en contacto son el principal motor del cambio cultural. Sin embargo, en sus formulaciones clásicas en especial las de Ratzel (1882; 1891), que postulaba la difusión como mecanismo casi exclusivo del cambio cultural; o las de Smith (1915) y Perry (1923), que construyeron teorías hiperdifusionistas centradas en Egipto como foco irradiador de toda civilización este enfoque incurrió en un determinismo geográfico y en un etnocentrismo que lo desacreditaron durante buena parte del siglo XX. En su versión contemporánea³, el difusionismo reconoce que la difusión es siempre un proceso selectivo, bidireccional y creativo, en el que los grupos receptores no son simples repositorios pasivos, sino que actúan como agentes activos de resignificación.

La combinación del análisis mitémico y de la perspectiva difusionista permite abordar las tradiciones míticas de los grupos étnicos no como expresiones aisladas de identidad, sino como documentos de una historia de encuentros, negociaciones y conflictos simbólicos entre comunidades que han compartido territorios, rutas comerciales y horizontes culturales durante siglos. Es en ese horizonte de interacción donde los mitemas actúan como unidades de transmisión y transformación cultural.

Análisis comparativo de los mitos de creación

Cosmogonía: el origen del universo

Los grupos étnicos seleccionados para el análisis son los Lahu, los Wa y los Han, tres comunidades con presencia en la provincia de Yunnan y con tradiciones mitológicas bien documentadas. La elección responde tanto a la disponibilidad de fuentes primarias como a la relevancia de sus interacciones históricas: los Lahu y los Wa comparten territorios en el sudeste de Yunnan y países vecinos como Myanmar, Laos y Tailandia, mientras que los Han constituyen el grupo hegemónico de la RPC, cuya influencia cultural ha atravesado históricamente las fronteras étnicas.

La cosmogonía Lahu

Los Lahu son uno de los 56 grupos étnicos reconocidos por la RPC, con una población estimada de 720.000 personas en China, concentradas principalmente en Yunnan. Su mito cosmogónico se recoge en el compendio épico Mvu Hpa Mi Hpa (Creating Heaven, Creating Earth) (Walker, 1995). En él, la única entidad preexistente es Guisha, la deidad creadora, quien separa el cielo de la tierra con la ayuda de los dragones Ca Law y Na Law (macho y hembra respectivamente). Tras esta separación fundacional emerge la naturaleza: el agua, los árboles, los animales y, finalmente, los humanos.

La cosmogonía Wa

El pueblo Wa habita el sudeste de Yunnan y regiones de Myanmar y Tailandia, con una población estimada de 400.000 personas en China. Su mito cosmogónico, recopilado y analizado por Ceinos (2016), presenta una variante significativa. El cielo y la tierra existían desde el principio como entidades diferenciadas pero unidas por una cadena de hierro. Li, el dios del cielo, pule la superficie irregular del firmamento y coloca el sol, la luna y las estrellas. Por su parte, Lun, el dios de la tierra, modela los paisajes terrestres con barro. Los habitantes del mundo inferior, insatisfechos con su situación, envían a Daneng, el dios de los animales, a cortar la cadena con su hacha. Cielo y tierra se separan y, al hacerlo, lloran su separación formando nubes y lluvia.

La cosmogonía Han

El grupo Han constituye la mayoría demográfica de la RPC, con alrededor de 1.200 millones de personas. Su mito cosmogónico más extendido está protagonizado por el dios Pangu y el huevo cósmico. El universo preexiste como un huevo de caos en cuyo interior duerme Pangu. Al despertar, el dios rompe el cascarón con un hacha: la material ligera asciende y forma el cielo; la densa desciende y forma la tierra. Pangu permanece como nexo vivo entre ambos espacios durante dieciocho mil años. A su muerte, su cuerpo se transforma en los elementos que forman el mundo natural: el aliento es el viento, los ojos son el sol y la luna, los huesos son montañas, la sangre son los ríos, el pelo son bosques⁵.

Estructuras mitémicas en los relatos cosmogónicos

El análisis comparativo de los tres relatos permite identificar una serie de mitemas estructurales equivalentes, más allá de las diferencias superficiales en nombres, agentes y detalles narrativos.

El mitema de la separación del cielo y la tierra como acto fundacional del cosmos aparece en las tres tradiciones, aunque con modulaciones distintas. En el relato Lahu, es un acto deliberado de la deidad creadora. En el relato Wa, es el resultado de una intervención divina, pero demandada por los seres del mundo inferior. En el relato Han, es la consecuencia de la diferenciación interna del caos primordial al romperse el huevo. En todos los casos, el cosmos ordenado es decir, habitable y culturalmente significativo- nace de la ruptura de una indiferenciación original.

El mitema de la dualidad divina constituye otro punto de convergencia estructural, particularmente marcado entre los Lahu y los Wa. Los dragones Ca Law y Na Law del mito Lahu y los dioses Li y Lun del mito Wa articulan el proceso creador en base a pares de fuerzas complementarias y opuestas (masculino/femenino, cielo/tierra). Esta estructura binaria está ausente en el mito Han, donde la función creadora recae sobre un único agente. Ello puede interpretarse como un indicador de una mayor proximidad cultural entre los grupos Lahu y Wa, coherente con su vecindad geográfica en Yunnan.

Un tercer mitema compartido es el de la naturaleza como transformación de la sustancia o la acción divina. En el relato Han, el cuerpo de Pangu se convierte literalmente en los elementos naturales. En el relato Lahu, la actividad de los dragones precede y hace posible el nacimiento de la naturaleza. En el relato Wa, la separación del cielo y la tierra genera el ciclo climático. En los tres casos, la naturaleza no se crea ex nihilo, sino a partir de una sustancia o acción divina preexistente.

Antropogonía: el origen del ser humano

Los mitos cosmogónicos muestran una convergencia estructural fácilmente reconocible. Sin embargo, los mitos antropogónicos reflejan un panorama mucho más complejo, en el que las divergencias son tan significativas como las similitudes.

La antropogonía Lahu

En la tradición Lahu, el mito de la creación del ser humano es inseparable del cosmogónico. Como recoge Walker (1995) en Mvu Hpa Mi Hpa, los primeros seres humanos, de nombre Ca Ti y Na Ti, nacen tras la separación del cielo y la tierra como parte de un proceso narrativo continuo. Ambas figuras salen de una especie de calabaza con la ayuda de la rata, se casan en secreto y se convierten en progenitores de toda la especie humana. La continuidad del relato cosmogónico y antropogónico evidencia que el ser humano no fue creado con posterioridad al orden natural, sino que emerge como parte integrante del mismo proceso de diferenciación cósmica.

La antropogonía Wa

El mito Wa de la creación del ser humano, conocido como «Salir de la Cueva» es, según Ceinos (2016), el eje narrativo más relevante de su tradición cultural, y ha sido compartido y adaptado por otros grupos étnicos como los Dais. Tras la separación del cielo y de la tierra, el dios de los hombres, Mowei, crea a la humanidad y la coloca en el interior de una cueva. Los animales y las plantas debaten si deberían dejarla salir, temiendo ser devorados. Finalmente, con la ayuda de un gorrión de mijo y una mosca, los humanos emergen al mundo exterior. El leopardo, que se había opuesto, mata a los tres primeros, pero la rata lo detiene. El cuarto ser humano en salir (y el primero en sobrevivir) es un Wa, Ilamado Yanwa. A Yanwa le siguen Niwen (Lahu), Sanmudai (Dai) y Saikou (Han). Esta estructura narrativa es de una relevancia singular para el análisis interétnico, puesto que el mito incorpora a otros grupos en el relato del origen común, pero asignando al pueblo Wa una posición simbólica de precedencia.

La antropogonía Han

La creación del ser humano en la tradición Han está a cargo de la diosa Nüwa, una figura distinta del agente cosmogónico Pangu. Según el Fengsu Tongyi (Significado integral de las costumbres y más) de Ying Shao (195 d.C.), Nüwa modela a los seres humanos con arcilla y estos cobran vida. En un segundo momento, agita un cordel de barro del que surgen más humanos. El relato establece una distinción de origen que impone una jerarquía social: aquellos que fueron modelados individualmente son los aristocratas (Han), mientras que los surgidos del barro agitado son los plebeyos (el resto de etnias). Esta variante introduce una dimensión legitimadora ausente en los relatos Lahu y Wa: el orden social no es convencional, sino cósmico y, por lo tanto, natural e inmutable.

Estructuras mitémicas en los relatos antropogónicos

A diferencia de los mitos cosmogónicos, los relatos antropogónicos de los tres grupos no comparten un único mitema específico y de fácil reconocimiento, sino convergencias funcionales. En los tres casos, la creación del ser humano es obra de una entidad divina, y ese acto creador establece simultáneamente fundamentos de organización social.

La ausencia de mitemas específicos puede interpretarse como resultado de un proceso de diferenciación deliberada. Cada grupo construye un relato del origen humano que lo distingue de los demás y justifica su posición interétnica. El mito Wa es el ejemplo que mejor lo refleja en este sentido: la narrativa de «Salir de la Cueva» incorpora a los Lahu, los Dai y los Han en el relato de origen propio, pero en posición secundaria respecto a los Wa. Se trata de una aproximación y resignificación del relato del origen que lo reencuadra en clave de precedencia étnica. Esta operación simbólica es coherente con lo que el difusionismo cultural revisado denomina «difusión selectiva»: el grupo receptor no absorbe pasivamente el relato ajeno; por el contrario, lo integra en su propio sistema simbólico modificando su significado.

La coincidencia de que sean precisamente los Lahu -cuyo mito cosmogónico presenta las mayores similitudes estructurales con el mito Wa- quienes ocupen el segundo lugar en el relato Wa refuerza la hipótesis de una relación de interacción cultural especialmente intensa entre estos dos grupos étnicos, más intensa que la mantenida con los Han, que aparecen en último lugar.

Discusión: difusión cultural e identidad étnica

Los patrones mitémicos identificados en el apartado anterior plantean una pregunta de fondo: ¿cuáles son los mecanismos históricos concretos que explican la transmisión y transformación de estos elementos simbólicos entre grupos étnicos?

La cercanía geográfica es el factor más evidente. Los grupos Lahu y Wa comparten, como se ha mencionado anteriormente, territorios en Yunnan y en los países fronterizos del sudeste asiático continental, y han mantenido relaciones de intercambio económico, matrimonial y simbólico durante siglos. Esta vecindad explica la mayor densidad de mitemas compartidos entre ambos grupos, frente a los que cualquiera de ellos comparte con los Han, cuya presencia en el sur de China ha sido históricamente más conflictiva y asimétrica.

Las migraciones constituyen un segundo mecanismo de transmisión y transformación. Los Lahu, por ejemplo, están presentes en China, Myanmar, Laos, Tailandia, Vietnam e incluso en los Estados Unidos. Su movilidad histórica documenta la extensión de sus redes de contacto y la flexibilidad de su tradición cultural ante contextos de interacción con otros grupos. Los desplazamientos de población, motivados por presiones demográficas, conflictos militares o cambios climáticos, han puesto en contacto a grupos de orígenes diversos, facilitando la transmisión de elementos simbólicos como los mitos.

Las relaciones de poder y dominación añaden una dimensión asimétrica a los procesos de difusión. El grupo Han, como mayoría hegemónica, ha ejercido históricamente una influencia sobre los grupos minoritarios que ha operado tanto por la vía de la imposición como por la del prestigio cultural. Sin embargo, esta influencia no ha sido unidireccional. Como muestra el mito Wa de «Salir de la Cueva», los grupos minoritarios también han incorporado a los Han en sus propios relatos de origen, resignificando esa presencia desde una posición de autoridad simbólica. La difusión cultural, en este sentido, es siempre también una estrategia de posicionamiento identitario.

Desde la perspectiva del análisis del concepto de mito propuesto por García (2004, citado en Pérez de Amézaga Torres, 2021) y de la función reguladora y de cohesión social de la mitología señalada por Girard (2010, citado en Zeiher, 2019), los mitos de creación de los grupos étnicos chinos deben leerse, por lo tanto, como documentos dinámicos de una historia de encuentros, préstamos, negociaciones y conflictos simbólicos.

Conviene precisar, finalmente, el aporte de este enfoque mitémico-difusionista frente a otras aproximaciones posibles. Un análisis político-discursivo o ideológico del mito Han de Nüwa lo leería, ante todo, como un dispositivo de legitimación del orden social y de la jerarquía étnica. Sin negar esa dimensión, el análisis mitémico añade un plano que ese enfoque no puede captar: la evidencia de que el relato Han comparte una matriz estructural con las tradiciones de grupos que supuestamente domina, lo que revela una historia de intercambios que antecede y excede la lógica de la dominación. Esta perspectiva tiene implicaciones directas para el estudio de la etnicidad de la RPC: frente a los marcos que presentan las identidades étnicas como entidades estables y discretas (He, 2017), el análisis propuesto las muestra como construcciones históricas permeadas por siglos de contacto, negociación y apropiación simbólica mutua. En un contexto político en el que el Estado gestiona la diversidad étnica bajo el paradigma de una nación unificada multiétnica, el análisis mitémico contribuye a una lectura matizada de las identidades étnicas como procesos históricos abiertos.

Conclusiones

El análisis comparativo de los mitos de creación de los Lahu, los Wa y los Han ha permitido identificar un conjunto de estructuras mitémicas compartidas que revelan la existencia de dinámicas históricas de interacción cultural en el sur de China y el sudeste asiático continental.

En el plano cosmogónico, los tres grupos comparten el mitema de la separación del cielo y la tierra como acto fundacional, así como la concepción de la naturaleza como transformación de la acción o la sustancia divina. Los grupos Lahu y Wa presentan además una similitud estructural más específica concentrada en la dualidad de los agentes creadores, que sugiere una relación de interacción cultural especialmente intensa coherente con su proximidad geográfica e histórica.

En el plano antropogónico, la convergencia funcional de la creación del ser humano por entidades divinas como acto ontológico y social convive con diferencias significativas que reflejan estrategias de posicionamiento identitario distintas. El mito Wa constituye el ejemplo más claro de una operación de apropiación y resignificación de un relato de origen compartido en clave de precedencia étnica.

Desde el punto de vista teórico, el análisis propuesto confirma la utilidad del mitema como unidad de análisis comparativo intercultural, a condición de que se contextualice en la historia concreta de las relaciones interétnicas y no se presuponga su universalidad estructural. La perspectiva difusionista revisada permite, por su parte, comprender los procesos de transmisión mítica no como copias, sino como apropiaciones creativas en las que el grupo receptor resignifica el elemento recibido en función de sus propias estructuras simbólicas y de su posición en el campo de las relaciones interétnicas.

¹ Según Lévi-Strauss (1958), el mitema es la unidad mínima de sentido del mito. A diferencia del motivo temático, solo adquiere significado en relación con otros mitemas dentro del sistema narrativo. Su uso en este estudio no presupone la universalidad estructural de Lévi-Strauss, sino que sirven como unidades de comparación histórica y cultural.

² Ello explicaría las convergencias culturales observables en tradiciones culturales dispares.

³ Depurada en los excesos etnocéntricos de las escuelas de Ratzel, Smith o Perry.

⁴ La provincia de Yunnan alberga 25 de los 46 grupos étnicos reconocidos oficialmente por la RPC, lo que la convierte en la provincia con mayor diversidad étnica del país y en un espacio privilegiado para el análisis de las interacciones culturales interétnicas.

⁵ En la versión recogida en el Huainanzi (s. II a.C.), el cuerpo de Pangu da origen también a los primeros seres humanos, integrando cosmogonía y antropogonía en una secuencia continua. Sin embargo, la tradición Han más extendida separa ambos procesos.

⁶ Guisha para los Lahu; Li y Lun para los Wa; Pangu para los Han. Las diferencias nominales no impiden la equivalencia funcional, puesto que en los tres casos actúan como agentes del orden cósmico a partir de un caos primordial.

⁷ La dualidad de Ca Law y Na Law (macho/hembra), y de Li y Lun (cielo/tierra), es coherente con lo que Lévi-Strauss denominó «pensamiento binario», una estructura cognitiva que organiza la realidad en pares opuestos complementarios. Su presencia simultánea en ambas tradiciones sugeriría un sustrato cognitivo y cultural compartido.

⁸ Ceinos (2016) documenta versiones de este mito entre los Wa, los Lahu, los Dai y los Han, lo que ha llevado a algunos investigadores a postular un origen común o al menos una tradición compartida de larga duración en la región del sudeste asiático continental.

Referencias